Quería convertirse en una estrella de Instagram y acabó en la ruina

Las redes sociales han aterrizado en nuestra vida de una forma que era imposible de prever. Hace unos pocos años no sabíamos ni lo que era un smartphone y hoy no podemos vivir si no llevamos uno encima. ¿Qué ha pasado para que nuestra cifra de seguidores en Instagram sea tan importante para nosotros? Para algunas personas, esto se ha convertido en una verdadera obsesión.

 

Hoy os traemos la historia de una chica a la que sus ansias de convertirse en una celebridad en las redes sociales la han dejado en la más absoluta ruina. Una obsesión que la llevó a hacer cualquier cosa por amasar seguidores y que ahora le ha pasado factura.

Lissette Calveiro tiene ahora 26 años, pero cuando tenía tan solo 21, se trasladó de Miami a Nuevo York a raíz de un intercambio. Esta, para ella, fue su mejor época, ya que sentía que viví en una suerte de serie al más puro estilo ‘Sxo en Nueva York’.

 

Si echabais un vistazo en su Instagram, veríais como ella no paraba de hacer ostentación de caras comidas, vestidos de lujo y vacaciones inacabables. ¿Todo esto le salía gratis? ¿Cómo se lo financiaba a tan temprana edad? Pues, básicamente, el intercambio le costeaba el transporte y ella pagaba el resto con sus ahorros y un trabajo a tiempo parcial.

Pero, a pesar de regresar a su Miami natal y encontrar un trabajo a tiempo completo como publicista, su alto nivel de vida en Instagram le generó una deuda de más de 8.000 euros. “Me la pasaba comprando en tiendas… era la forma que tenía de hacer la foto perfecta de Instagram”.

 

“Vivía por encima de mis sueños. Vivía una mentira y las deudas me estaban aplastando cada vez más”. No tenía para nada un mal sueldo (de hecho, estaba por encima de la media). Pero su obsesión la llevó a gastar más y más. Afirma que nunca quería que la viesen dos veces con la misma ropa o que no podía gastarse menos de 1.000 euros en un bolso.

“Snapchat tenía esos ‘geo-filtros’ que solo se activaban en otros países. Yo quería coleccionar al menos 12. Gran parte de los viajes que hice en 2016 fueron para colgarlos en Instagram, para nada más”.

 

Todo cambió cuando, a finales de 2016, le surgió un trabajo como relaciones públicas en Manhattan. Ella sabía que si quería sobrevivir en esa ciudad tan cara, tendría que ajustarse muchísimo el cinturón. Por ello, bajo su nivel de vida al máximo posible. Ya no subía tantas fotos a Instagram ni se gastaba un dineral en ropa.

Tuvieron que pasar 14 meses hasta que Lissette pudo pagar por completo toda la deuda que había generado. Se seguía permitiendo algún lujo que otro, pero eso de gastarse una fortuna en ‘tonterías’ para subir a su Instagram.

Ahora que ya ha pasado ‘toda la tormenta’, Lissette se arrepiente de todo ese dineral que se gastó intentando vivir una vida que no le pertenecía en absoluto. Además, explica que también le preocupa mucho la forma en la que estas redes sociales pueden influir a las nuevas generaciones de chicas.

“Nadie habla sobre sus finanzas en Instagram. Me preocupa ver como las chicas jóvenes se preocupan por la imagen que dan en su perfil de esta red social. Yo tuve la oportunidad de haber ahorrado ese dinero y ahora podría haberlo invertido en algo mucho mejor”.

Este tipo de problemas son mucho más habituales de lo que podemos pensar en nuestra sociedad actual. Hay un montón de personas que sufren una adicción que les resulta casi incapacitante. Solo piensan en su reputación social y no les importa sacrificar lo que sea a cambio.

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